Algo del cinco cósmico

10.07.2015 14:25

El quinto cenote apenas descubierto, o el cenote central bajo la pirámide de Kukulkan, parece ser el que cierra la ecuación de la fórmula acuática maya. Pues el hecho de que esa pirámide este rodeada de cuatro cenotes, cada uno dirigido hacia cada punto cardinal, podría ser interpretado solo como el universo finito del que se rodea una pirámide cuya cúspide asoma al infinito. Pero la existencia del cenote número cinco, justo bajo la pirámide puede sugerir también que el cinco del vértice piramidal tiene su contraparte en el cinco acuático. Aparte de todas las conexiones intercósmicas que supone (cielo-tierra-mundo celular) ¿Podrían los mayas haber sabido la capacidad de la comunicación del agua descubierta por Masaru Emoto? ¿Y quizás hasta haber utilizado esta para desentrañar los misterios de los cielos? Esta puede ser una hipótesis de investigación basada no solo en los “Cenotes sagrados”, sino en su alineación cósmica hacia el infinito piramidal.

 

Este es físicamente el significado del nombre de México. No es otra cosa que el ombligo de la Luna, que se encuentra a 19.6 grados de la cara de nuestro satélite que no puede verse desde la tierra. Los mexicas colocaron sus instalaciones cósmicas alrededor de los 19.5 grados de la tierra, estableciendo una coincidencia entre el ombligo de la luna y el de nuestro planeta, donde además se encuentra el eje noevolcánico mexicano. Es pura coincidencia? Esto es establecer un eje cósmico. La respuesta colonialista es que hubo una raza de cultura superior que los asesoró o que fueron los extraterrestres infiltrados. ¡No somos nada¡ es el mensaje de la colonización mental. Lo que hemos encontrado es que los individuos de las culturas originarias estaban dotados de una excepcional capacidad perceptiva y sensitiva hacia el macrocosmos, el geocosmos y su propio cosmos interior, a diferencia de nosotros.


Un eje cósmico es el que se establece a partir del centro del círculo de cualquier cuerpo del universo, (sean estos átomos, células, árboles, animales, piedras, satélites, planetas o galaxias) hacia otros. Los antiguos pueblos originarios organizaban sus casas y pueblos en círculo para establecer ejes cósmicos con las estrellas, igual que lo hacen los pájaros con sus nidos. En el cinco cósmico de los números favoritos del universo, analizamos múltiples de esas experiencias, proponiendo, que el propósito más íntimo de establecer ejes cósmicos era el de sincronizar los círculos biocósmicos de los individuos con los de la tierra y los cuerpos celestes. Al igual que los mexicas, los toltecas, los tlahuicas, los otomíes y muchos otros pueblos originarios buscaron establecer un eje cósmico a los 19.5° del planeta para sincronizarse con el ombligo de la luna. Todas sus instalaciones astroarquitectónicas fueron construidas entre los 19 y los 21 grados. El pobre extinto Tenochtitlán estaba a los 19.47°, solo para ser heredado por un Zócalo capitalino totalmente acósmico en su funcionalidad.

 Pero la búsqueda de esta sincronía no es solo un atributo puramente humano originario, en realidad todos aquellos pueblos estaban emulando la búsqueda de sincronización realizada por la propia madre tierra a través del complejo neovolcánico mexicano. Casi que cada cultura se estructuró en torno un volcán. Es por esta misma razón que las mariposas monarca vienen de tan lejos a desovar a esta latitud, pegada al pacifico; lo mismo que la migración de aves rapaces, gansos, y muchas otras aves hacen un estacionamiento en torno a los 19.33° por el lado del Golfo, antes de continuar su viaje hacia el sur.

Esta es la mariposa monarca que se aloja en torno a los 19.5° donde se sitúa el complejo volcánico más grande del mundo, el Mauna Kea de Hawai. Las monarcas que emigran a México lo hacen principalmente a la Sierra Chincua que se ubica a los 19.32° y a Tlalpujahua de Rayón que se localiza a los 19.48,18° de latitud. Lugares cuyo volcán más próximo es el Nevado de Toluca a los 19.06°. Buscan las monarcas sincronizarse con el ombligo de la tierra y el de la luna también?

                                                                                  ***************

El detalle que tuvieron los arkaimianos de reconstruir la devastada edificación tras de un incendio, deja ver que ellos estaban muy conscientes de haber elegido un lugar perfecto para experimentar un eje cósmico. Lo cual sugiere que los arkaimianos disponían de sensibilidad para detectar el magnetismo terrestre y poder hacer una elección de esta naturaleza. Pero algo muy parecido sucedió con la pirámide de Kukulkan que fue construida con toda la perfección bio- astro-arquitectónica sobre una pirámide anterior que había ocupado el mismo lugar; lo cual hace una puntualización a la especial localización de la pirámide como ombligo del mundo con capacidad de constituirse en un eje cósmico primordial. En ambos casos estamos frente a un sentido de mapa, fundado en el geomagnetismo y no en las latitudes disimiles, 5.26° para Arkaim, y 20.68° para kukulkan.
Todo el masivo movimiento megalítico de Stonehenge, Silsbury Hill, Avebury, Newgrange, se da entre los 5 1.10 y los 53.69 grados, donde la virtud de los individuos originarios se manifiesta en la puntual detección de las coordenadas magnéticas de la Tierra. Es decir, lo que distinguió la calidad sensitiva de ellos fue el detectar el magnetismo terrestre en planicies que nunca alcanzaron los 100 metros de altitud. El complejo de Carnac se da en los 47°,58’4 e igual en una altitud baja, de 16-20 metros que encaja en esta modalidad.

 

—————

Volver


Categorías


Contacto

Cuadernos del Cosmos

bugambilias 61.5
Fracc. Rincón del Bosque
Huitzilac
Morelos, México